Segadores
17 agosto, 2020

Hay paredes que cuando las miras te imaginas lo que se puede pintar.

Quizás fue cuando vi tanta canaleta y tubos, lo que me llevó a pensar que podría convertirlo un acuario, que incluso esos tubos si lo prolongo por ahí y los otros por allá podría dar un efecto de profundidad

y asi fué, y que ya que me pongo no podría meter cualquier animal, que por lo menos un escualo de los grandes, de 4 metros o más… pero claro es un instituto de Formación Profesional a ver que argumento le doy, pues seguidme que os cuento.

Tuve dudas de meter un tiburón, es agresivo, pero pensé que dulcificando la cara podría pasar, decidido esto le configuré con un cuerpo formado por engranajes, metafóricamente es alumnado que se está formando así mismo y está preparado para su puesta a punto en el mercado laboral

Le acompaña un búho, símbolo de sabiduría, estará junto a él en los lugares más insospechados.

Hay poesía, tan importante en la vida, y no cualquiera, del amigo Jorge M Molinero, el único toque de color del mural lo representa la poesía con ese pajarito, de su poemario Bluebird.

En el otro lado aparecen unos tentáculos de pulpo, son amenazas que ha de enfrentarse durante su vida laboral y solo su preparación y destreza hará que lo haga con éxito.

El suelo del acuario está cubierto con un manto de libros abiertos, es la base donde se asienta su mundo.

El mural está en las instalaciones del Centro Público Integrado de Formación Profesional Santa Catalina y recibirá al alumnado al entrar.

Han sido tres tardes/noches de trabajo, estoy muy agradecido a la confianza mostrada por parte de la directiva del centro, en especial a Joaquín, artífice del cambio, un placer.

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